Tras los senderos cátaros

© Mairie de Cucugnan
Unos pocos kilómetros desde Narbona inician un sendero que lleva a ciudadelas de vértigo
Narbona está unido a la historia de los cátaros y su lado oscuro: la represión. Era una de las más importantes ciudades católicas fortificadas que lucharon para resistir a la herejía. El asesinato del monje Pierre de Castelnau, de la abadía de Frontfroide, fue utilizado en 1208 como una excusa para la Cruzada de los albigenses –habitantes de Albi-, que exigieron liderar la anexión francesa de esta región.
Los senderos a pie para descubrir a los cátaros y sus ciudadelas de vértigo empieza en Port-la-Nouvelle, no muy lejos de Narbona. Después de un día de paseo -7 horas y media y 26 kilómetros- se llega a Durban, un pequeño pueblo, dominado por su castillo fortaleza.
Quéribus, Puilaurens, Aguilar, Peyrepertuse y otros pueblos aparecen en el paisaje en el curso de los 13 días de camino. Si dispone de poco tiempo es posible viajar en coche, para conquistar esas maravillosas fortalezas de piedra seca que se alzan orgullosas sobre sus picos rocosos. Puilaurens, Aguilar, Quéribus, Peyrepertuse y Termes son los “cinco hijos de Carcassonne”, la principal ciudad fortificada. Protegiendo la frontera francesa, esos castillos constituyeron una línea de defensa contra Aragón. Antes de ser integradas en la Corona de Francia, las fortalezas fueron un vano refugio para los pacíficos cátaros durante la cruzada de Albi (siglo XIII).
Nada mejor que tomarse algo de tiempo para admirar esos paisajes, a pie, en bici o a caballo. Siga el sendero de los cátaros, que discurre hacia el sur por las Corbières, hacia el Port-La-Nouvelle al borde del mar Mediterráneo, en Foix en Ariège.
Puilaurens, el meridional
El acceso a Puilaurens debe ser merecido. Después de un paseo por un camino duro y rocoso, seguido de un sendero botánico donde encontrarse rodeado por los perfumes de plantas aromáticas, finalmente se alcanzará los primeros muros bajos de esta fortaleza, que fue durante un largo tiempo la fortificación más sureña de Francia. Según un leyenda, una dama blanca, sobrinita de Philippe le Bel, se dice que deambula por los caminos cubiertos de las murallas.
Quéribus, "la ciudadela del vértigo"
Alzada sobre las colinas, Quéribus parece desafiar las leyes de la gravedad. Desde su elevada fortaleza, conocida como la última ciudad fortificada de la resistencia cátara, disfrutará de una vista excepcional sobre el valle Agly, el macizo Canigou, la llanura de Rousillon y el castillo de Peyreprtuse, uno de los “cinco hermanos”. No se pierda: cerca de la fortaleza está el pueblo de Cucugnan, el pueblo del famoso párroco de Alphonse Daudet. Todos los días en el Petit Théâtre Achille-Mir del pueblo, el sacerdote imparte su sermón.
Peyrepertuse, un punto estratégico
Perdido en medio de los agrestes terrenos, se inclina sobre el pueblo de Duihlac, Peyrepertuse, enraizada en el relieve de las Altas Corbières. Desde este lugar estratégico de la resistencia cátara, tómese un respiro con la vista sobre el vecino hermano, Quéribus. No se pierda: las escaleras conocidas como escaleras de Saint-Louis, directamente esculpidas en la roca, y diríjase a la mazmorra de Saint-Jordi.
Termes, "el inexpugnable"
Un episodio crucial de las cruzadas ocurrió en el castillo de Termes, una fortaleza que vigila el cañón del Sou. Simon de Montfort decidió someter Termes. Sólo después de cuatro meses de asedio los defensores capitularon, ya que no pudieron resistir ante la falta de agua y epidemias como la disentería. El paisaje, con sus terrenos salvajes y rocosos, y la vista sobre las Altas Corbières, simplemente merecen ser vistos.
Contacta con nosotros
Suivez le sentier cathare
11140 Port-la-Nouvelle
Ver plano de acceso


Castillo de Puilaurens
Descubrir


Castillo de Quéribus
Descubrir


Castillo de Peyrepertuse
Descubrir


Castillo de Termes
Descubrir


El agrado del viento
Descubrir


Granja ecuestre Cheval Cathare
Descubrir


Zig'Anes
Descubrir


La Forge
Descubrir
Tema : Paisajes y naturaleza
Publicado por : 2008/06/24
Tags : tras los senderos cataros








